viernes, 20 de marzo de 2020
La desesperación.
Cuando
escuché por primera vez la noticia del Coronavirus o COVID-19, pensé, bueno es
una enfermedad que se transmite muy rápido, y que como (hasta ese momento no se
tenían todas las informaciones) era impredecible saber cuántas personas realmente
estarían en riesgo o cuantas personas podrían morir por día?, o cómo hacer
realmente para prevenir el contagio?
Realmente
estaba preocupada, por mis hijos, por mis padres, por mis hermanos y sus
familias, por mis compañeros de trabajo, por mis compañeros de la universidad,
por los profesores, y así cada día crecía
mi lista y esto me generaba mucho estrés; he pasado muchas situaciones, de todo
tipo, aunque Dios, en cada una de estas situaciones me ha sostenido; no puedo
evitar el pensar en que hay una nueva amenaza para la salud no solamente de
ellos, sino la mía también, y esto definitivamente me pone triste y me vuelve
vulnerable.
Pero
a medida que van pasando los días, que crecen la cantidad de víctimas, que todo
el mundo solo habla de esto, que hay personas que hasta se han atrevido a decir
que es el principio de una tercera guerra mundial, que ya a Dios le falta muy
poco por llegar; que diezmaran la población por caprichos humanos; que es una
arma biológica más; que solo es principios de dolores… es realmente desesperante.
Para
los que tenemos hijos, sabemos que en estos casos de enfermedades contagiosas
vivimos con los nervios de punta, porque a todo esto se le suma el estrés y las
preocupaciones diarias que traen consigo el día a día de una persona que tiene
muchas ocupaciones y compromisos; pero doy muchas gracias a Dios, ya que a
pesar de esta situación me he sentido, por alguna razón, confiada en mi Dios. No
es que no me preocupe, lo que pasa es que trato de ocuparme en el asunto, trato de llevar las recomendaciones de las
autoridades de salud, y sobre todo orar sin cesar. No hay mejor manera de contrarrestar
el estrés y la ansiedad que depositando todos nuestros problemas en las manos
de Dios para que El actúe conforme a su divina voluntad.
En
el libro de los Salmos 55:22 dice “Echa sobre el SEÑOR tu carga, y él te
sustentará; nunca permitirá que resbale el justo.”; es justamente eso que me
mantiene de pie y con la esperanza de que esto también pasará. Y en Salmos
68:19 dice “Bendito sea el Señor, que cada
día lleva nuestra carga, el Dios que es nuestra salvación. Selah”.
Encomienda a Jehová
tu camino, Y confía en él; y él
hará. Salmos 37:5
No existen pues, razones para estar angustiados,
ansioso, temerosos de lo que ha de acontecer, Dios ha prometido tener el control
de todo, y yo lo creo. Así que actuemos.
Hoy quiero invitarte a que al igual que muchas
otras personas, coloques tus ansiedades, miedos, preocupaciones y tristezas en
las manos de nuestro Dios, porque EL ha prometido sustentarnos y confortarnos en
todo momento; no dudes ir a Él en oración y preséntale cuáles son esas cosas
que no te permiten conciliar el sueño, que te mantiene despierto y temeroso;
ven a Jesucristo, Él siempre está listo para escuchar y para dar. Solo confía en
que lo hará.
Dios te bendiga, y nos ayude a todos, a salir del
estado de ansiedad y preocupación que por causa de la pandemia estamos viviendo
a nivel mundial; recuerda que siempre habrán pruebas, y el no prometió que no habrían,
lo que prometió fue estar siempre a nuestro lado, nunca nos dejara solos; Dios siempre
comprende nuestras lágrimas, recuerda que nos cuidará, enjugara nuestras lágrimas,
nos sostendrá y nos animara; y si hay que llorar, también llorara junto con nosotros,
él comprende, sabe, y está dispuesto a dar las respuestas. Nunca dudes de su
poder; con fe es posible alcanzar los tesoros del cielo.
Que Dios te guarde, y te dejo esta promesa que está
en el libro de Isaías 41:4
“Encomienda
a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.”
www.oloracielo.blogspot.com
te desea un excelente día.
jueves, 19 de marzo de 2020
Atención, atención!!!
Hoy
el mundo completo está bajo alarma de pandemia, pero ¿Qué significa esto?,
generalmente significa que existe una enfermedad epidémica que se extiende a
muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o
región, en este caso es el COVID-19 o Coronavirus.
Ya a
estas alturas, han circulado por todos los medios de comunicación el posible
origen, causas y consecuencias, los síntomas, y las medidas precautorias que
debe tomar la población para evitar el contagio, también se han divulgado las medidas
para el cuidado de las personas infectadas.
En
el día de ayer les hice alusión a una referencia estadística con relación a la
enfermedad del COVID-19 que publicaba un medio en internet fechado del día 17
del presente mes, hoy estamos a 19 y acabo de ver una estadísticas que para mí
resulta espantosa, pues ayer hablábamos de que habían más de 7,000 casos, hoy
ya estamos hablando de 9,000 y picos de casos (esta variación solo en dos días
es alarmante); es algo que realmente me impacta, pues como les comente en mi artículo
anterior, no recuerdo haber vivido un caso parecido, solo lo había escuchado o leído
en la historia.
Esto
ciertamente nos da unas pinceladas de lo que posiblemente serán los próximos días
o quizás meses, o años… en esta tierra; no se trata solo del medio ambiente, del
efecto invernadero, de los combustibles fósiles, o de tantas otras cosas
pendientes que tiene el ser humano con este planeta tierra; se trata del cuidado
que debemos tener todos desde dentro de nuestro ser para poder proyectarlo y
ayudar a los que nos rodean.
El yoísmo, el pensar solo en sí mismo, en
lo que yo necesito, en lo que me hace feliz, en lo que quiero tener, todo eso
es lo que me hace reflexionar hoy; estoy dando algo bueno; ¿cuánto
he recibido de este mundo, de las personas que me rodean, de la tierra que mi
Dios me regalo para que viviera?; y ¿qué realmente estoy haciendo para hacer de
este lugar un mejor mundo?; ¿cómo puedo mejorar la vida de las personas que me
rodean?, son preguntas interesantes, pero que tristemente no nos hacemos muy a
menudo, ya que las ocupaciones del día a día nos impide levantar la mirada y
ver cómo va este mundo y todo lo que lo compone.
Hoy
quisiera tener la oportunidad de poder dar, aportar o hacer algo para mejorar
mi entorno, o para ayudar a sobrepasar esta crisis de la pandemia en la cual
estamos inmersos todos los países del mundo. Pero reflexionando pienso que lo
primero que debo hacer es ver con qué cuento para hacer esto. Bueno pues si
Dios me ha permitido levantarme hoy de mi cama, entonces es que estoy viva, si
me ha permitido ver a mis hijos, es porque tengo ojos y tengo familia, si he
podido preparar los alimentos, es porque tengo manos y me ha suministrado el
sustento, si he podido conversar con ellos es porque tengo voz y tengo
capacidad de coordinar ideas y articular palabras; y así sucesivamente pudiera
continuar diciendo todo lo que mi Dios hoy
me ha regalado para que hoy este
viva y pueda ver todo lo que poseo.
Creo
que con todo esto puedo hacer lo que realmente es mandato divino para mí como
ser humano e hija de Dios, en Marcos 16:15 dice: “Y les dijo: Id por todo
el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”. También lo dice en Hechos
13:46 “Así nos lo ha mandado el Señor: Te he puesto por luz para las naciones,
a fin de que lleves mi salvación hasta los confines de la tierra.”
Salmos
105:1 nos dice: “Alabad a Jehová, invocad su nombre; Dad a conocer sus obras en los
pueblos. Y así pudiera hacer más de 30 referencias bíblicas con relación a este
tema. Pero lo que realmente quiero puntualizar es que en este momento es más
que necesario que nos analicemos retrospectivamente para que descubramos que
tenemos para poder dar al prójimo, qué podemos hacer para ayudar a nuestro
planeta, cómo podemos llevar alegría, esperanza a las almas que hoy se
encuentran turbadas, preocupadas, desesperanzadas por todas las cosas que están
sucediendo, que quizás las veíamos tan lejos, o quizás pensamos que hemos oído tanto
hablar de lo mismo desde nuestros antepasados, que habíamos perdido la fe en
las palabras y promesas de la Biblia.
También
como dice en 2 Corintios 6:2 “pues Él
dice: EN EL TIEMPO PROPICIO TE ESCUCHE, Y EN EL DIA DE SALVACION TE SOCORRI. He
aquí, ahora es EL TIEMPO PROPICIO; he aquí, ahora es EL DIA DE SALVACION. Y
en Romanos 13:11 “Y {haced todo} esto,
conociendo el tiempo, que ya es hora de despertaros del sueño; porque ahora la
salvación está más cerca de nosotros que cuando creímos”. Y creo que
ciertamente es así.
¿Tienes
algo de lo cual te sienta orgulloso? Da gracias a Dios por tenerlas, para poder
disfrutarlas, pero nunca olvides compartirlas con los demás, para hacerlo no
tienes que salir de tu casa, comienza allí, regálales un tiempo de calidad,
comparte, escucha, habla, intenta entender, da amor a todos los que están tan
cerca de ti; continua haciéndolo quizás vía telefónica llamando a tus seres
queridos que no viven contigo, tal vez puedas enviar un mail a tus amigos, o quizás
puedes compartir mensajes de esperanzas.
Es
mi deseo que Dios te colme de bendiciones, paz y amor y que puedas compartirlo
con los demás; bendiciones de www.oloracielo.blogspot.com para ti. Que Dios
lleve la paz que necesitamos a todo ser humano.
miércoles, 18 de marzo de 2020
Emergencia...COVID-19
¿Estamos
en estado de emergencia?
Una emergencia es
una situación crítica de peligro evidente para la vida del paciente y que
requiere una actuación inmediata. También se pueden definir las
emergencias como un asunto o situación de imprevisto que requieren una especial
atención y deben solucionarse lo antes posible.
Tristemente
hoy mi país se levanta con un estado de Emergencia anunciado y activado por el
poder Ejecutivo a través de la persona del Presidente de la República. Esta situación
es por el tema del Coronavirus o COVID-19;
Esta es una enfermedad infecciosa causada por un virus llamado SARS-Cov-2, el
cual produce síntomas parecidos a los de la gripe, y hasta hoy no hay un
tratamiento específico ya autorizado para contrarrestarlo; con lo que cuenta la
población mundial es con las diferentes recomendaciones que nos hacen los
gobernantes a través de las instituciones especializadas y autorizadas para
esto.
Es una
situación de la cual yo personalmente no tengo recuerdos de haberla vivido
antes; el hecho de ver entre las medidas el cierre total de nuestras fronteras
de aire, mar y tierra, ver la docencia suspendida tanto a nivel inicial media o
universitaria, la suspensión de todos los eventos sociales, las actividades
incluso políticas en un año electoral, los servicios médicos suspendidos, entre
otros es realmente alarmante.
Si
recuerdo la ocasión cuando el huracán George (1998) coloco al país en una situación
de crisis, ya que todos los servicios quedaron afectados, dicen que murieron más
de 600 personas y que los daños se estimaron en aproximadamente 6 millones de dólares
en esa época. Existen reportes que de este virus ya hay más de 7,000 muertes y
180,000 contagios (https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-51919935).
Son
indudablemente cifras aterradoras. Prendes el televisor y solo ves
enfermedades, guerras, muerte, catástrofes, y todo esto no nos hace pensar en
el Dios de amor, solo vemos lo que pasa, nos sumergimos en las prisas, en las
quejas o en la vanagloria; no aplicamos la sabiduría de Dios en nuestras vidas,
no confirmamos que Dios nos está llamando, nos está avisando, nos está dando
una oportunidad más para renovar nuestra relación con El.
Todavía
hoy vemos el egoísmo de la gente, el querer la comida, los medicamentos y los
servicios solo para ellos, no nos atrevemos a pensar en el prójimo, solo
sabemos pensar en el YO, que
el final de los tiempos es el arma más poderosa del enemigo, que usa en contra
de la misma humanidad. El enemigo de las almas solo nos entretiene a su antojo,
tanto con la tecnología, las preocupaciones, las prisas, en definitiva, con
todo lo que no nos permita sacar tiempo para cultivar y alimentar nuestra relación
con nuestro creador.
Es
impresionante ver cómo, a pesar de haber pasado por situaciones y calamidades
en otros tiempos, de haber tenido historia de gente muy cercana las cuales
murieron, enfermaron, o económicamente quebraron, por alguna de estas
situaciones, no somos capaces de recapacitar como pueblo, no entendemos lo que
es obediencia. No entendemos lo que es obedecer las instrucciones del hombre,
no sabemos tomar precaución con relación a nuestro cuidado personal, ni el
cuidado incluso de nuestras familias.
Es
triste ver cómo nos burlamos de las cosas que suceden en el mundo, de la gente
que muere por este u otro virus, y ni siquiera nos inmutamos a tomar las
medidas para que no llegue a nuestros hogares; vemos todo tan lejos de
nosotros, que es impresionante como incluso existen personas que alardean de
que Dios ha dicho que plaga no tocara su morada (refiriéndose a un texto de la
biblia en el Salmos 91:10)…, bueno no digo que no debemos confiar en la
palabra, lo que digo es que hay que escudriñarla, estudiarla, razonarla. Dios
le dijo al pueblo que el ángel destructor iba a pasar por enfrente de sus casas
y que sus primogénitos no iban a morir, pero para que esto se cumpliera, antes
de esto les pidió que tintaran los lindeles de las puertas con sangre de
cordero, y con unas especificaciones muy claras, Dios pidió algo que el pueblo debía
hacer para que sus primogénitos no muriesen (Éxodo 11). Y según cumplieron los
requerimientos de Dios, se cumplió su palabra.
Pues
te digo mi herman@ querid@, que hoy no es diferente. Dios te dice que cuidara
tu morada y que plaga no tocara tu casa; Pero debemos de procurar haber hecho
lo que Dios dijo primero, y puede ser que te lo estén diciendo a través de las
autoridades de salud pública, o a través de las instrucciones de la Organización
Mundial de la Salud, o a través del jefe de estado del país donde vives; pero
no te ha dicho que uses la presunción, no alardees, la gracia, misericordia, perdón
y salvación no se compran; es otorgada por el mismo Dios para cada uno de
nosotros.
Tengo
dos versículos que me encanta y creo que es propicio para estos tiempos y lo
comparto con ustedes hoy, dice así:
Romanos 13:1-7
Sométase
toda persona a las autoridades que gobiernan; porque no hay autoridad sino de
Dios, y las que existen, por Dios son constituidas. Por consiguiente, el que
resiste a la autoridad, a lo ordenado por Dios se ha opuesto; y los que se han
opuesto, sobre sí recibirán condenación. Porque los gobernantes no son motivo
de temor para los de buena conducta, sino para el que hace el mal. ¿Deseas,
pues, no temer a la autoridad? Haz lo bueno y tendrás elogios de ella...
Tito 3:1
Recuérdales
que estén sujetos a los gobernantes, a las autoridades; que sean obedientes,
que estén preparados para toda buena obra...
Debemos
pues, en lugar de alardear, entender que es un tiempo de orar, de reconocer
quienes somos en el Señor, de perdonar, de ayudar; y no hay mejor manera de
ayudar que esta, acatar las recomendaciones que nos dan nuestras autoridades
terrenales, y seguir confiando en el Señor nuestro Dios.
Dios continúa
estando al control de este mundo, pues le pertenecemos; pero hay un trabajo que
debe realizar el hombre; el problema en el jardín del Edén fue la desobediencia,
hoy hay problemas con la obediencia, y es lo que nos acortara nuestros días en
la tierra.
Postremos
nuestros corazones ante la presencia de nuestro Señor Jesucristo, oremos sin cesar
por cada una de las personas afectadas, por cada una de las personas que han
perdido sus seres queridos por causa de este virus, o de cualquier otra
enfermedad que le haya sobrevenido en estos últimos días; oremos por nuestro país,
acatemos las recomendaciones de las autoridades, pero sobre todo confiemos en
la providencia divina de que Dios está al control. Mantengamos la clama, la
prudencia, la obediencia, pidamos sabiduría de parte de Dios, y seamos bendición
para las personas que nos rodean.
En
tiempos de emergencia, recordemos lo que nos dice la palabra en el libro de Isaías
10: “Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy
tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa”.
Bendiciones desde oloracielo.blogspot.com, y recuerda que la vacuna para esta
enfermedad (en este momento) eres tú, cuídate y cuida a tu prójimo.
viernes, 13 de marzo de 2020
¿Qué es ser impío?
Para
la palabra impío, existen
varios significados, esta puede significar por ejemplo: Que no tiene o no
siente compasión o piedad; Que no demuestra ninguna devoción religiosa o ningún
respeto por las cuestiones religiosas. En definitiva, es un concepto que
proviene de un vocablo latino que sirve para referirse a alguien que carece de
la virtud de la piedad o de fe en Dios.
No es
trabajo de ningún ser humano el determinar quién es o quién no es un impío, eso
es trabajo del Espíritu Santo, pues es El quien convierte los corazones a Dios;
El convence de pecado y juicio; lo dijo el mismo Jesucristo redactado en el
evangelio de Juan cuando dice: “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De
pecado, por cuanto no creen en mí; de
justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto
el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado (Juan 16:8-11).
Y dice
más sobre este tema en el libro del profeta Ezequiel: “Por tanto, yo os juzgaré
a cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, dice Jehová el Señor. Convertíos, y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la
iniquidad causa de ruina (Ezequiel 18:30).
Así que, pues, enfoquémonos en hacer la
voluntad de Dios, más que estar enfocados en lo malo que nuestro prójimo está
haciendo. Siempre estamos listos para decir o referir lo malo que hace nuestro prójimo,
incluso llegamos a juzgar a algunos cristianos o seguidores de Cristo cuando
decimos en forma despectiva “y eso que es cristiano” o “a Dios rogando, y con
el mazo dando”. Recuerda que con tu ejemplo de transformación puedes hacer
cambiar una actitud de alguna persona, puedes transformar una mala reacción con
un acto de bondad o piedad, puedes llevar alegría a alguien con simplemente sonreír
y escuchar, recuerda que la palabra convence, pero el ejemplo arrastra…
aprendamos a dar más que a recibir. Busquemos el fin mismo del evangelio el
cual es la transformación de nuestro espíritu y la modificación de carácter,
mente y cuerpo. ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
(1Corintios 6:19).
Hagamos
hoy como Daniel, que ciertamente no había pecado, pero que hizo una oración hermosa
por todo el pueblo. Comienza presentando todos los pecados del pueblo incluyéndose
él mismo entre los que han cometido tales hechos, y dice:
“Y oré
a Jehová mi Dios e hice confesión
diciendo: Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto
y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos; hemos pecado,
hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos
hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas. No hemos obedecido a
tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, a
nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra. (Daniel
9: 4-6).
Continua
reconociendo la grandeza del Dios altísimo
en quien él confía: De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el
perdonar, aunque contra él nos hemos rebelado (verso 9) y hace un
reconocimiento total del poderío y de la veracidad de la palabra de Dios hasta
el verso 17, y es entonces en el verso 18 y 19 que hace su pedido: “Inclina, oh Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos, y mira
nuestras desolaciones, y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre;
porque no elevamos nuestros ruegos
ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias. Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y
hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mío; porque tu nombre es invocado
sobre tu ciudad y sobre tu pueblo”.
Es
esta la oración la cual te invito a que hagamos hoy a nuestro Padre celestial;
Dios no tardara en responder a cada una de nuestras peticiones, pues recuerda
que Él no es hombre para mentir, ni hijo de hombre para que se arrepienta
(Números 23:19).
Que
Dios nos permita tener un excelente día en la compañía del Espíritu Santo,
otorgue el perdón de nuestros pecados y extienda su misericordia hasta
nosotros. Que Dios te bendiga y te guarde, recuerda que en www.oloracielo.blogspot.com
estaremos orando por ti.
Bendiciones.
jueves, 12 de marzo de 2020
¿Tienes sed?, ven, te saciare…
Cuando
te encuentras en un lugar donde hay mucho calor, y en ese momento estas en
pleno verano, quizás es la 1 de la tarde, y el calor te ahoga, en lo único que
puedes pensar es en saciar tu sed… los isleños sabemos perfectamente lo que es
esto, y más cuando haz ingerido poco líquido durante el día.
En ese
momento comienzas a sentir sed, empiezas a sudar, comienzas a preocuparte si no
ves las posibilidades inmediatas de poder saciar tu sed. Quieres ingerir algún líquido
que pueda saciar tu necesidad de agua en ese momento. Existen personas que son
capaces de tomar lo que sea para saciar su necesidad en ese momento. Existen
otras que serían capaces de lo que fuera por obtener agua, pues es eso lo que necesitan
y lo que quieren.
El
cuerpo en su composición natural está compuesto en un 80% de agua, y nos dicen
los expertos que cuando tenemos la sensación de sed es porque ya estamos deshidratados,
no podemos esperar a tener sed para beber agua, es la recomendación de los
expertos; debemos tomar agua regularmente para que el cuerpo humano funcione
naturalmente.
De esa
misma forma, nuestro espíritu está compuesto (o debería estar compuesto) por un
100% del Espíritu Santo (¿O
ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en
vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 1Corintios 6:19).
El Espíritu Santo es capaz de restaurar la vida del ser humano en el momento en
que el hombre decide extender su voluntad, deseo, y capacidades a los fines de
que el mismo Dios nos dirija. Pablo decía “ Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no
vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la
fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. (Gálatas
2:20)” … Este debería ser nuestro anhelo, el deseo más ferviente de
nuestros corazones.
En el
libro del Profeta Isaías nos dice:
“Jehová te pastoreará siempre, y en las
sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de
riego y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan. (Isaías 58:11).
Dios te
sacia (pero el que beba del
agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se
convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna. Juan 4:14); da
vigor (Todo lo puedo en
Cristo que me fortalece. Filipenses 4:13); serás como un huerto de riego
(En lugares de delicados
pastos me hará descansar…Salmos 23:2); si te sientes perdido te mostrara
el camino (Jesús le dijo: Yo
soy el camino, y la verdad, y la vida... Juan 14:6).
A lo
largo de toda la Biblia encontramos infinidad de promesas para el ser humano
que quiera y que decida entregar sus deseos, voluntades y fe al Dios de lo
imposible. Hoy, una vez más te invito a que puedas tomar la decisión de
entregar tu corazón a Dios, como un bebe se entrega a la dependencia de sus
padres. Él nos ama con amor infinito (Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor
eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Jeremías 31:3)… no
continúes padeciendo sed sabiendo que la fuente de agua viva también está
disponible para ti, ven a Jesucristo, Él nos quiere ayudar.
Que
tengas un excelente día y que la misericordia del Dios de amor te alcance.
Bendiciones
www.oloracielo.blogspot.com
orará por ti.
martes, 10 de marzo de 2020
No temas…
En el
libro de Isaías dice: Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador
tuyo, oh Israel: No temas, porque yo
te redimí; te puse nombre, mío eres tú.
(Isaías 43:1)
Cada
día Dios nos recuerda, a todo lo largo de las escrituras, que él nos ama, que
no temamos, él es nuestro creador, nuestro formador, nuestro sustentador… Al
igual que en las Escrituras, hoy te recuerdo que eres una criatura hecha por
las propias manos de Dios. Dios se detuvo en el sexto día de la creación (Génesis
2:27-31) a confeccionarte, con todos los detalles que poseemos en nuestro
cuerpo, cada vena, cada huevo, cada arteria, cada musculo, cada cartílago…
realmente tuvo que ser con mucho amor que Dios nos creó con tal nivel de
detalles.
La
mejor forma de agradecer a nuestro Dios por todo lo hecho para con nosotros es a
través de la oración. Por eso hoy te invito, con amor, a realizar esta oración juntos:
Señor
enséñame a ser agradecido, enséñame también a ser generoso, a dar sin calcular,
a devolver bien por mal, a servir sin esperar nada a cambio, a acercarme al que
menos me agrada, a hacer el bien al que nada puede retribuirme, a amar siempre
gratuitamente y a trabajar con amor como para Dios, sin preocuparme de los
afanes del día a día, porque como dice Mateo 6:34 “cada día trae su propio afán”.
Muéstrame
el camino que debo andar, y dame las fuerzas para transitarlo. Lléname de sabiduría
para poder dirigir mis pensamientos hacia ti, mis acciones hacia el prójimo, muéstrame
tu voluntad y que tu Espíritu Santo me ayude a discernirla y a realizarla. En
el nombre poderoso de Jesús, amen.
Hoy y
todos los días de tu vida, recuerda que Dios es bueno todo el tiempo, que él te
ama, que se tomó su tiempo para formarte, y que lo que quiere de nosotros es
nuestro corazón y obediencia. No importa por la tormenta que estés pasando hoy,
Dios te dice una vez más, “eres mi hijo, y te amo”. Porque de tal manera amó
Dios al mundo, que ha dado a su unigénito, para que todo aquel que en El crea
no se pierda más tenga vida eterna. (Juan 3:16).
Dios
te bendiga y te guarde. Haga resplandecer Dios su rostro sobre ti, y ponga en ti
paz….
Bendiciones te desea www.oloracielo.blogspot.com
viernes, 6 de marzo de 2020
¿Obstáculo u oportunidad?
Leí
una vez una historia que decía mas o menos lo siguiente: era una historia sobre dos hermanos que habían tenido una muy fea pelea por
un mal entendido; y que Vivían uno al lado del otro, cruzando el arroyo. Pero
por las dificultades y problemas que tenían, se habían distanciado lo suficiente
como para parecer enemigos. Un día el hermano menor tomo la decisión de desviar
el cauce del arroyo que alimentaba las dos granjas y una linda pradera que los dividía.
Entonces
un día al hermano mayor (llamado Luis) se le apareció un carpintero, que le
dijo que estaba buscando trabajo; y este le contesto que tenía trabajo para él;
quería que le construyera una gran cerca tan alta que no le permitiera ver
nunca más a su vecino.
Al
atardecer, después de todo un día de ardua labor para el carpintero, cuando el hermano
mayor regreso de sus labores en la granja, se topó con la sorpresa de que el
carpintero había terminado el trabajo, pero que sorpresa se llevó ya que no era
el trabajo que él le había solicitado. El carpintero en vez de haber construido
una cerca bien alta como se lo había pedido el granjero, le construyo un puente
que unía las dos propiedades.
Y antes
de que el hermano mayor pudiera recriminar al carpintero por haber desobedecido
sus instrucciones, el hermano mayor se percató de que el hermano menor venía
corriendo por el puente y se le tiró encima para darle un abrazo, y le dijo que
él era un gran hombre (con los ojos llenos de lágrimas) por haber construido
ese puente, y le pidió que lo perdonara por lo del arroyo.
Entonces
en ese momento el carpintero se disponía a recoger sus herramientas para marcharse
cuando el hermano mayor le pidió que no se fuera y le dijo que tenía muchos
trabajos más para él; a lo que el carpintero le contesto que él tenía muchos
puentes todavía por construir.
Muchas
veces tenemos todas las herramientas para poder solucionar nuestros problemas, mas
sin embargo, vivimos esperando la oportunidad para construir una cerca tan alta
que no nos permita ver ni sentir el amor ni el dolor ajeno. Sin saber que lo
que realmente necesitamos es construir un puente tan fuerte y tan hermoso que
pueda perdurar en el tiempo y que sea agradable a los demás.
El
trabajo de Jesucristo aquí en la tierra era morir para redimirnos por el
pecado, era carpintero, tomo sus herramientas y construyo ese puente de amor
con su cruz, para que pudiéramos acceder al Padre Celestial. ¿Es que acaso no
lo puedes ver?, no es un obstáculo, es una oportunidad.
Cristo
te ama y te invita hoy a que construyas junto a la dirección del Espíritu Santo
todos los puentes que sean necesarios con el fin de que podamos restaurar
relaciones rotas, disipar malos entendidos, alejar dudas, fortalecer
relaciones, pero sobre todo, que podamos compartir del amor que Dios cada día
nos brinda gratuitamente (pues Jesucristo ya pago nuestra deuda en la cruz del
calvario) y en abundancia, sin reservas.
Cierra
los ojos y date cuenta de que no son obstáculos…
SON OPORTUNIDADES.
Juan
3:16 nos recuerda que: … de tal manera
amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que
en él cree, no se pierda, mas tenga vida
eterna.
El
equipo de oloracielo.blogspot.com te desea un feliz día. Bendiciones.
sábado, 22 de febrero de 2020
El Pianista
La sala de conciertos estaba completa; es más, se observaban en la parte de atrás algunos asistentes de pie, urgiendo la presencia del artista; los boletos se habían agotado un mes antes de su presentación; uno de los mejores pianistas del mundo era el protagonista de tan grande expectación.
A la hora en punto de iniciar, apareció en el escenario. La ovación no se dejó esperar, se hizo un profundo silencio, y sin más se escucharon las primeras notas de la Polonesa de Chopin.
Conforme iba avanzando en su magistral ejecución vimos la transformación del artista; la pasión iba creciendo, su rostro manifestaba una profunda concentración que se reflejaba en cada nota con una emoción que más pareciera estar tocando con el corazón que con las manos.
El sudor cubrió su frente, su cabellera se fundía con el ritmo de su música. El éxtasis en la parte alta de su concierto no era exclusividad del artista, los asistentes estaban paralizados y en sus rostros se reflejaban las pasiones que el músico les transmitía.
Con el violento movimiento final se cerró la magistral ejecución; los aplausos fueron desbordantes, el público de pie lanzaba gritos de júbilo y de felicitación. El artista tuvo que volver al escenario en cinco ocasiones más para recibir el tributo de sus admiradores.
Ya una vez en su camerino, los más importantes personajes de la ciudad tuvieron el privilegio de saludarlo personalmente, y entre ellos, se encontraba una distinguida dama que hizo el siguiente comentario:
— Maestro, ha tocado en forma por demás magistral, yo daría la mitad de mi vida por ejecutar un concierto como usted lo ha hecho hoy.
El artista humildemente le contestó:
— Yo, ya lo he hecho señora.
La admiradora agregó:
— Sé que se ha preparado durante muchos años, pero explíqueme, ¿de dónde le sale toda la fuerza que usted transmite?
El pianista respondió:
— De la pasión que siento por lo que hago. Ella es la impulsora que me hace lograr todo en plenitud. Nunca he podido ejecutar una pieza si primero no la siento y cuando logro despertar esa musa mágica dentro de mí que es la pasión, sé que toco, porque la siento en el alma. De hecho, no creo que nada grande se pueda lograr sin ella; es la fuerza que nos ha permitido tener magistrales obras de arte, iniciar grandes proyectos, es la impulsora de la creatividad, es la fuente de energía más poderosa que radica en el corazón de todos los seres humanos.
Atrevámonos a reconocer en nosotros la pasión que tenemos dentro para realizar la mejor obra de arte en nuestra vida, siendo lo que somos, teniendo lo que tenemos y aún faltándonos lo que nos falta, por la pasión podemos brillar y hacer la diferencia en nuestro hogar, en la fuente laboral, en la sociedad.
Si reconocemos esa pasión en nuestro interior podríamos hacernos diferentes y dar lo mejor siempre y no cada vez que nos sintamos alegres solamente. Ser mejor cada día no depende de nuestro estado de ánimo, depende de lo que nos creamos capaces de alcanzar aún a pesar de nuestras limitaciones. La pasión activa el deseo, el ser mejor lo culmina nuestra decisión. (https://www.promonegocios.net/)
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