jueves, 19 de septiembre de 2024
miércoles, 18 de septiembre de 2024
lunes, 16 de septiembre de 2024
De la desorganización a la organización.
A veces, cuando tenemos mucho estrés, provocado por las muchas horas de trabajo, las pocas horas que dedicamos a dormir, por los compromisos o desudas, los hijos, el hogar, la salud, etc. (esta lista puede ser muy larga), sentimos que vamos a explotar, nos duele el cuerpo, y a veces podemos exagerar diciendo que nos duele el alma… pero todo esto es producto de la mucha fatiga, el mucho pensar y el poco razonar.
Cuando digo "el poco razonar" me refiero a que, si por un momento nos sentamos y listamos nuestras preocupaciones, las clasificamos en tres grandes grupos como, por ejemplo: leve, moderado, exagerado; entonces podremos identificar el grado de esfuerzo, tiempo y preocupación que debemos emplear en cada una de ellas; por ejemplo, podemos utilizar la siguiente tabla para realizar este ejercicio:
Para comprender mejor como analizar la información que pondremos en la tabla anteriormente presentada, podemos utilizar esta herramienta que nos ayudara a identificar mejor ¿qué cosas colocaremos y en qué nivel?:
Oración del día: Bendito Dios, ayúdame a organizar mi vida, de tal forma que pueda alabar tu nombre siempre, por medio del estudio de tu palabra, de las alabanzas a tu nombre, de la oración y la testificación; dame la fortaleza de reconocer que te necesito para poder organizar mi vida; necesito experimentar tu presencia en mi vida; dame la sabiduría para poder resolver lo que tengo que resolver y para dejar en tus manos todo lo que no puedo y que me quita la paz. Gracias por tus promesas, por tu perdón y porque escuchas las oraciones de tus hijos. Te ruego me acompañes en este día y todos los días de mi vida, en el nombre de Jesucristo oramos. Amen.
miércoles, 28 de agosto de 2024
Dejemos de oprimir a la gente.
Practiquemos
este tipo de ayuno hoy; trabajemos nuestro propio carácter, seamos más humildes,
más hospitalarios, más perdonadores; aprendamos a reconocer las cosas buenas
que tienen los demás, sin buscar defectos, pues nadie en este mundo es
perfecto; Por este mundo paso un hombre perfecto para poder darnos ejemplo de
lo que es la perfección y para que entendamos que para ser perfectos tenemos
que asemejarnos a Él.
Pero
la pregunta es ¿Como puedo asemejarme a Cristo?, cuando quieres ser bueno en
algo, te enfocas en aprender del mejor, ya sea para un deporte, para hacer
algún trabajo manual, para aprender a cocinar, lo que sea que quieras aprender;
en este caso es lo mismo, si queremos ser mejores cristianos, debemos aprender
del mejor, de aquel que es perfecto, pues fue tentado en todo, pero no peco
(Hebreos 4:15).
Hoy
te invito a que medites en la vida de Cristo; ¿Que hizo mientras estuvo en este
mundo?, ¿cómo fue su comportamiento mientras estuvo aquí en la tierra?, ¿cómo
asumió los problemas?, ¿cómo trataba a la gente?, ¿cuál era su enfoque y
propósito?... estas deberían ser algunas de las preguntas que nos hagamos hoy,
y a las cuales podemos dar respuesta por medio del estudio de la vida de Jesucristo
relatada en las sagradas escrituras (la Biblia).
No
tardes más, entrega tu corazón a Jesucristo; ven tal y como estas; no intentes
arreglarte para entonces venir a Él; no esperes que otros se arreglen para
entonces tu entregarte a Él; no esperes ni dejes para mañana lo que puedes y
debes hacer hoy. Ven a Jesucristo.
Dios
te bendiga y te guarde, recuerda que hay Oloracielo.
Oración
del día: Dios de
amor, de paz y de misericordia, permíteme encontrarme conmigo misma para poder
tener un encuentro verdadero y genuino contigo; ayúdame a buscar la verdad que
es Cristo; ayúdame a aceptar la vida eterna que es Cristo; ayúdame a perdonar y
a recibir el perdón; ayúdame a reconocer mis debilidades y carencias; ayúdame a
comprender lo que quieres de mí, en el nombre de Jesucristo, Amen.
martes, 27 de agosto de 2024
Promesas de Dios.
Dios
promete cada día de su gracia, su amor, su perdón y su compañía, para cada uno
de nosotros; a nosotros nos toca decidir si queremos recibir la bendición o no.
Te preguntaras ¿Como así?, ¿cómo es que yo decido si recibir la bendición o no?;
déjame contarte una historia:
En
el año 2009, cuando al fin estaba por terminar mi carrera de Contabilidad (en
la cual llevaba casi 10 año (por las interrupciones que ocurrieron durante ese
periodo), ocurrieron dos cosas importantes en mi vida, la primera fue que perdí
mi trabajo de casi 10 años, donde había forjado mi experiencia y donde había
entregado todo mi esfuerzo y empeño a un trabajo de calidad (por razones políticas),
y lo segundo fue que perdí a mi abuelo materno; en ese momento estaban pasando
muchas cosas en mi vida; lidiar con una situación de desempleo, en donde yo era
parte importante para la provisión y sostén de mi hogar, y perder a mi abuelo quien
representaba una figura de mucha importancia para mí.
En
ese justo momento empezaba a realizar mi trabajo monográfico, y tenía que
concentrarme mucho en esto (e invertir dinero), pero también mis tres hijos estaban en edades
complicadas (todos menos de 10, complicada porque se demanda mucho tiempo de la
madre); pero, en fin, tenía dos opciones, trabajar con todo y tristeza o dejar
que la tristeza tomara el control para convencerme de que no podía hacerlo.
Decidí
continuar, a pesar de estar sin trabajo, y con el dolor de la perdida de mi
abuelo; realice mi trabajo monográfico y logre concluir con calificaciones
excelentes; con todo esto sucediendo, también decidí hacer bizcochos y pan de maíz
para venderlo a los colmados o a algún negocio que quisiera comprarlos, para
ayudar a mi esposo con los compromisos de la casa; no fue fácil para mí, pues
trabajo desde hace mucho tiempo (desde el 1996 ininterrumpidamente en
diferentes lugares) y verme en ese momento sin un lugar para ir a trabajar y recibir ingresos, fue
realmente duro.
En
este proceso pasaron tres meses; un día recibí una llamada de una hermana de la
comunidad de la iglesia a la cual pertenecía en ese entonces, ellos (los
hermanos de la comunidad) realizaron llamadas y contactaron personas para poder
ayudarme a conseguir trabajo, también orábamos arduamente; hasta que Dios se manifestó
poderosamente al conseguir un trabajo para mí como encargada del área de
contabilidad de una empresa de Zona Franca; a pesar de que tenía muchos años de
experiencia y conocimiento de los procesos contables y financieros, no fue
hasta ese entonces cuando pude conseguir el trabajo como encargada de esa área,
ya titulada.
Fue
una gran bendición y un gran reto, ya que me quedaba muy distante de la casa y
el trabajo demandaba muchas horas, y como les había comentado anteriormente,
mis hijos estaban muy pequeños. Pero acepté el reto y me fui a trabajar allí; conocí
personas extraordinarias, de mucha fe, que me acompañaron en ese proceso y
confiaron en mi trabajo. Este fue solo un trampolín que Dios utilizo para que
comenzara mi larga carrea profesional, pues de allí (sector privado) regrese al
sector público ya como profesional titulada para escribir mi carrera
profesional desde ese espacio.
Recuerdo
que cuando recién termine el colegio y empecé a trabajar, mande a confeccionar
unas tarjetas personales que decían "EJP consulting", con el propósito
de poder brindar los servicios técnicos de contabilidad (estaba ya titula como Técnico
en Igualas Contables) pero que en mis sueños quería que fueran como licenciada;
alguien me pregunto ¿para que tenía esas tarjetas si yo no era profesional del
área?, mi respuesta fue: "el que no sueña, no llega"...
Con
esas experiencias, mi reflexión siempre fue, que Dios nos permite prepararnos y
nos da la oportunidad para que trabajemos en nosotros primero y luego para el prójimo;
de esta forma podremos ver la mano de Dios obrar en nuestras vidas, dirigirnos,
sostenernos y bendecirnos. Mis testimonios son muchos, acumulados a lo largo de
mi vida. Hoy comparto este contigo, para que puedas entender, que a veces Dios
permite situaciones fuertes en nuestras vidas, solo para que forjemos nuestro carácter,
para que nos preparemos y para que pensemos en ayudar a otros.
No seamos egoístas, pensando que Dios nos está castigando al no darnos o al quitarnos algo. Dios conoce el futuro, ha vivido nuestro pasado con nosotros y quiere ser parte de nuestro presente; la invitación de hoy es para que pienses en todo aquello que perdiste, en todo aquello que lograste conseguir y en el propósito con el cual estas viviendo hoy; que puedas contestar la pregunta: " ¿Le agrada esto a Dios? y que también puedas decir: "gracias, Dios por todo lo que permitiste, me quitaste y me diste". Las promesas de Dios son fieles y verdaderas.
Ana (1Samuel 1) oro compungidamente por un hijo, al cual no iba a ver crecer pues la promesa de
ella era que sería entregado para el servicio de Dios (servicio en el templo); el corazón de Ana solo quería que Dios mirara su aflicción y la confortara
con un milagro; al recibirlo, ella agradeció a Dios y cumplió su promesa de
entregarlo al servicio de Jehová. Fíjate que Ana no pidió para ella quedarse
con ese milagro (su hijo), lo pidió para ser ofrecido al servicio de Jehová.
Te
invito para que todos tus talentos, sueños, milagros y tu vida entera, estén al
servicio de Jehová hoy; recuerda todo lo que ha permitido en ti, todo lo que te
ha dado, de todo lo que te ha librado y sírvele de todo corazón. Esto es el
todo del cristiano, amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno
mismo.
Que
Dios te bendiga y te guarde y que haga resplandecer una vez más su rostro sobre
ti. Y que puedas decir como Ana "Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí". Recuerda que hay Oloracielo.
Oración
del día: Bendito
Dios y Padre nuestro, permite que tu Espíritu Santo me fortaleza para poder
permanecer firme en esos momentos de pruebas y de tristeza; te entrego hoy mis
talentos y mis dones para ponerlos a tu entero servicio y disposición; permíteme orar y dar testimonio como lo hizo Ana; Haz de
mí una nueva criatura y permíteme reflejar tu carácter. En el nombre de Jesucristo,
Amen.
martes, 20 de agosto de 2024
A pesar de las muchas pruebas, nunca pierdas tu Fe.
Muchas veces nos encontramos en situaciones difíciles, incomodas, situaciones que pensamos que nunca nos iban a pasar a nosotros, pero que tristemente (en eso momento) somo protagonista de lo que no veíamos venir.
Estas
situaciones sin duda tienen el poder de hacernos sentir tristes, vacíos, decepcionados
de nosotros mismos, sin fuerzas para continuar, nos roban la energía, nos
quitan las ganas de avanzar, de seguir y a veces hasta de vivir; pero es justo allí,
en aquel pozo profundo, oscuro y mal oliente, donde debemos utilizar todo lo
que nos queda, la poca energía, la poca fuerza, la poca Fe… y debemos levantarnos
para tomar la armadura de Dios, aquella que nos dice Pablo en el libro de Efesios;
el Apóstol nos relata que no tenemos luchas contra carne ni sangre, el enemigo
de las almas toma forma de amigos, conocidos, familiares, compañeros de
trabajo, vecinos, etc., con tal de apartarnos de Dios, de enemistarnos con El,
de alejarnos de su presencia.
Pablo, que
había pasado por muchas dificultades por causa de su fe, nos da la clave para
poder permanecer en pie en esos días difíciles, y nos habla de esa armadura de
Dios, y de cómo debemos usarla; lee conmigo el siguiente pasaje:
Por
lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos
de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las
asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino
contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas
de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por
tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el
día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes,
ceñidos vuestros lomos con la verdad, y
vestidos con la coraza de justicia, y
calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre
todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis
apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando
en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia
y súplica por todos los santos; (Efesios 6:10-18 versión RV 1960).
De esta
lectura podemos extraer algunas ideas principales e importantes que nos
ayudaran a permanecer en Dios. Por alguna razón (que Pablo conocía
perfectamente) el Apóstol nos insta repetidas veces a resistir y
permanecer firmes, nos dice que tomemos y nos pongamos la armadura de
Dios, y nos dice cuáles son los componentes de esa armadura; nos detalla
paso a paso lo que debemos hacer; primero nos dice que debemos decir y
permanecer en la verdad, que actuemos con justicia, que
prediquemos el Evangelio de la Paz, con Fe, creyendo firmemente
en la salvación, lo cual haremos si tomamos y asumimos la palabra de
Dios como nuestro manual de vida, pidiendo en oración (constante y vigilantes)
la presencia de Dios en nuestras vidas. Cuando el apóstol habla sobre su propia
experiencia, nos relata cual será el resultado de hacer y tener todo esto en nuestras
vidas: “…a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a
conocer con denuedo el misterio del evangelio” (verso 19).
Esto mis
hermanos es nuestra misión, es la esencia del cristiano, debería ser nuestra razón
de ser, pues es la misión que el mismo Jesucristo nos encomendó cuando dice en los
Evangelios:
“Por
tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre
del Padre, y del hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las
cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, y
hasta el fin del mundo. Amen” (Mateo 28: 19 y 20); “Id por todo el mundo y
predicad el evangelio a toda criatura…” (Marcos 16:15)
Como hijos
de Dios, debemos colocarnos la armadura de Dios, y a pesar de las pruebas,
nunca, pero nunca perdamos nuestras Fe; no demos lugar al diablo en nuestras
vidas, aunque se vista de un buen amigo, de un ser querido o incluso de algún familiar
muy cercano. No está permitido entregar nuestra Fe en las manos depredadoras
del diablo; por el contrario, permanezcamos alimentando nuestro espíritu,
nuestro corazón, nuestros sentimientos y carácter con la palabra de Dios, con
la oración constante y con las acciones de justicia y paz.
Hoy la invitación
es para que, a pesar de, tomemos la firme decisión de estudiar, orar, y
compartir la palabra de Dios por medio de nuestros testimonios, por medio de
los milagros que hemos recibido; aumentemos la llama de nuestra fe y cumplamos
el propósito de Dios en nosotros. Que Dios te bendiga y te guarde, recuerda que
hay Oloracielo.
Oración
del día: Amado
Dios y Padre nuestro, te pido perdón por haber permitido alguna vez que mi Fe
sea debilitada por aceptar comentarios o acciones de personas que se han dejado
usar del enemigo de las almas; te pido que vengas a mi auxilio y que renueves
mis fueras; que me tomes y transformes en una nueva criatura para ti; ayudes a
permanecer firme en tu palabra, aumenta mi Fe, y que pueda yo abrir mi boca para
contar los milagros que has realizado en mi vida; que tu obra sea exaltada por
medio de mis palabras, y que muchas almas te conozcan por medio de mis
acciones. En el nombre poderoso de Jesucristo, Amen.
sábado, 10 de agosto de 2024
Cada mañana...
Cada
mañana tenemos el privilegio de vivir o no la vida en abundancia que Dios nos
regala; el solo hecho de poder abrir nuestros ojos, poder respirar, poder estar
cerca de nuestros seres queridos, es un privilegio. Es por esto por lo que es
nuestra responsabilidad el disfrutar o no de cada día; es mi elección estar
satisfecha con lo que tengo, estar feliz con lo que soy y estar atenta a cada
cosa que sucede en mi vida.
Esto
nos da la oportunidad de poder entender cuan grande es Dios; no de cuestionarle
por lo que no vemos. El agradecimiento es el don más preciado que el ser humano
puede experimentar, no es ser, es experimentar; el agradecimiento
es algo que puedes sentir, y que puedes expresarlo mediante
acciones concretas de obras de buena fe. Es por esto por lo que hoy te invito a
que veas a tu alrededor, a que percibas todas las cosas que Dios te ha
permitido tener en este día (no cosas materiales), y que examines como te
sientes al verlo y reconocerlo.
La
autoevaluación es la percepción de uno mismo, en ella no deben incluirse
pensamientos, ni comentarios de nadie más, pues nadie más (con la excepción de Dios)
te va a conocer mejor que tú mismo. Pregúntate ¿qué te falta y por qué crees
que te falta? ¿cómo has podido vivir hasta hoy sin eso que identificaste? y ¿en
que te aporta (espiritualmente hablando) a tu vida? ¿Te ayudara a ser una mejor
persona? ¿Te acercara más a Dios?.... son solo algunas preguntas sugeridas.
El
Apóstol Pablo die: "No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido
a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Se vivir
humildemente, y se tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así
para estar saciado, como para tener hambre, así para tener abundancia como para
tener necesidad" (Fil. 4:11-12); estas palabras del Apóstol deberían llevarnos
a la reflexión de ¿cómo nos percibimos a nosotros mismos?, ¿cómo hemos sido
bendecido?, y ¿cómo hemos llegado a estar en el lugar que estamos hoy?, la
responsabilidad de todo esto es solo nuestra.
Cada
mañana es una invitación de Dios para que empecemos de nuevo, y para que lo
hagamos mejor; el secreto para todo esto, el mismo Pablo lo da en el versículo
que sigue, diciendo: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (ver.
13); Hoy es un buen día para empezar, una nueva mañana que Dios nos regala, en
donde podemos sentirnos más cerca del cielo o más alejados de la presencia de
Dios, todo depende de nosotros.
Que
Dios pueda bendecirte, recuerda que ya él nos amó primero, y nos perdonó, dándonos
ejemplo de lo que tenemos que hacer. Recuerda Dios es bueno todo el tiempo,
bendiciones.
Oración
del día: Bendito
Dios, te agradezco por un día más de vida, por la oportunidad que me regalas de
poder estar al lado de las personas que amo, y de poder ver cuánto me has
bendecido; no permita que lo que mis ojos hoy no ven, haga que me aparte de tu presencia.
En el nombre poderoso de Jesús, amen.
Mucho más que una emoción.
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