"Vestíos de toda la
armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del
diablo."
Efesios 6:11
No todos los ataques del enemigo
llegan acompañados de grandes tragedias.
Algunos llegan disfrazados de
cansancio. Otros de exceso de trabajo. Algunos toman la forma de
entretenimiento sin límites, de preocupaciones que ocupan cada pensamiento o de
una rutina que, poco a poco, va dejando a Dios para "cuando haya tiempo".
Y así, casi sin darnos cuenta,
dejamos de orar con la misma pasión. Abrimos la Biblia cada vez menos. La voz
del Espíritu Santo comienza a ser reemplazada por el ruido constante de este
mundo.
El enemigo sabe que un creyente
de rodillas es una amenaza para su reino. Por eso, muchas veces no necesita
alejarnos de Dios de un solo golpe; le basta con distraernos lo suficiente para
que nos alejemos paso a paso.
Pero hoy Dios nos hace un llamado
de amor y nos invita a despertar.
A volver a buscar su presencia
antes que cualquier otra cosa. A llenar nuestra mente con su Palabra en lugar
de las voces que intentan sembrar temor, confusión o desesperanza. A fortalecer
nuestra fe mientras aún es de día, porque las batallas espirituales no se ganan
en el momento del combate, sino en el tiempo que dedicamos a conocer a nuestro
Salvador.
La buena noticia es que no
estamos solos.
Cristo ya venció al enemigo en la
cruz. Nuestra victoria no depende de nuestra fuerza, sino de permanecer unidos
a Él. Cuando abrimos las Escrituras, cuando oramos con sinceridad y confiamos
en sus promesas, encontramos el refugio que ninguna circunstancia puede
destruir.
Quizá hoy sea el momento de
apagar el ruido por unos minutos, abrir la Biblia y permitir que Dios vuelva a
hablar a nuestro corazón.
Porque un cristiano que permanece
cerca de Jesús nunca enfrenta la batalla solo. Recuerda que hay Oloracielo.
Oremos:
Señor, despierta mi corazón
cuando el cansancio, las distracciones o la rutina intenten apartarme de Ti.
Ayúdame a amar nuevamente tu Palabra, a buscarte con sinceridad y a permanecer
firme en la fe. Revísteme con tu armadura para resistir las asechanzas del
enemigo y recuérdame cada día que mi refugio, mi esperanza y mi victoria están
únicamente en Cristo Jesús. Amén.
Desafío de la semana
ü Dedica por lo menos, 15 minutos al estudio y la meditación de la palabra de Dios cada día.
ü Inicia y termina tu día en oración.
ü Reduce las distracciones que te alejan de la presencia de Dios.
ü Anota una verdad que Dios te hable en esta semana y ponla en practica
ü Comparte con alguien lo que Dios está enseñándote.
Autora: Elisa Pimentel
Blog: Oloracielo.blogspot.com
YouTube: https://www.youtube.com/@oloracielord

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