Hola amigo (a)
¿has sentido alguna vez que tu cuerpo está cansado y tu alma
también?
A veces cuidamos de uno y olvidamos el otro. Pero Dios nos creó completos: cuerpo,
mente y espíritu. No somos piezas separadas, ni enlazadas al azar; somos un
todo (un ser integral), pensado y creado para perfección, a imagen de Dios
(Genesis 1:26), y que Él sostiene con amor cada día.
La Biblia nos recuerda esto al leer: “Amado, deseo que
seas prosperado en todo, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3
Juan 1:2). Se que este texto lo has escuchado muchas veces, pero para mí tiene
un gran significado; me recuerda el propósito inicial con el que el ser humano
fue creado. Dios no solo quiere que tu espíritu esté fuerte y se desarrolle,
sino también tu cuerpo. Cada respiración, cada latido, cada descanso es parte
de Su diseño perfecto.
Nuestro cuerpo es un templo, no por su apariencia, no por cómo
nos vemos, ni por cómo nos queda la ropa, sino porque Dios habita en él, la
biblia nos lo recuerda cuando nos dice: “¿No sabéis que vuestro cuerpo es
templo del Espíritu Santo?” (1 Corintios 6:19).
Por esto cuidarlo no es un acto de vanidad, más bien es una forma de adoración.
Tomar aire puro, descansar, hacer ejercicios regularmente, tomar la luz del
sol, beber suficiente agua, cuidar nuestra alimentación, ser equilibrados en
todo (temperancia) y sobre todo, colocar nuestra confianza en Dios, son
elementos esenciales para nuestras vidas, y todo esto en su conjunto es salud.
Cuando el alma se enferma de tristeza o culpa, el cuerpo
también lo siente. Si miramos de cerca el ministerio de Jesús, este se
caracterizaba por sanar a las personas, pero no solo lo hacía exteriormente (cuerpos),
sino que también llegaba al interior del ser humano (corazones). A los enfermos
les devolvía la fuerza, y a los quebrantados, la esperanza.
Otro pasaje de la escritura nos recuerda lo que debemos hacer cuando nos
sintamos cansados, agobiados, abatidos, preocupados, sin fuerzas…“Venid a mí
todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo
11:28), ¡que linda promesa!
Él sigue ofreciendo ese descanso hoy, para tu cuerpo y tu espíritu.
Dios sabia, desde el principio de los tiempos que necesitaríamos descanso y por
esto nos dio su propio ejemplo como demostración y sello perpetuo (Genesis
2:2-3); crees acaso que Dios estaba cansado luego de haber terminado la obra de
la creación?, no, lo hizo como un acto de amor, como recordatorio eterno.
Hoy podríamos preguntarnos: ¿Que significa descansar en
Dios?, ¿es solo mentalmente?, ¿qué pasa con lo físico?, ¿afecta mi estado de
ánimo el correcto funcionamiento de mi cuerpo exteriormente?, ¿mis hábitos son
saludables?, ¿me acercan a Dios mis hábitos actuales?, ¿qué puedo hacer para
recibir el descanso de parte de Dios?
Te invito a que medites en esto y que, por medio de la oración,
converses con nuestro Padre celestial para que Él te de las respuestas que
estas buscando. Recuerda que el deseo de Dios es que seamos prosperados en la
misma medida que prosperamos espiritualmente. Que Dios bendiga tu día y tu
vida, recuerda que todavía hay oloracielo.
Oración del día:
“Señor, hoy te entrego mi cuerpo y mi alma.
Sana mis heridas visibles y las que nadie ve.
Enséñame a cuidar mi salud como un acto de amor hacia Ti.
Renueva mi mente, fortalece mi espíritu y restaura mi cuerpo.
Que cada respiración sea una alabanza, y cada paso, una muestra de Tu gracia.
Hazme descansar en Tu paz y vivir con propósito.
Amén.”
Autora: Elisa Pimentel
Blog: www.Oloracielo.blogspot.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario