Amigo… sé que hoy no estás buscando palabras bonitas. Estás buscando alivio, un respiro,
un abrazo que no juzgue, una voz que te diga: “No estás solo.”
Déjame decirte algo que quizá has olvidado: Hoy Dios te mira
con compasión, no con exigencia, no con prisa, no con decepción, más bien, con
compasión.
La Biblia dice que Jesús, al ver a la multitud, “tuvo
compasión de ellos, porque estaban cansados y dispersos, como ovejas sin
pastor” (Mateo 9:36). ¿Te suena familiar?: cansado, disperso, sin
fuerzas para seguir...Jesús no se acercó para reclamarles, se acercó para cargar
lo que ellos ya no podían cargar.
A veces pensamos que Dios solo se mueve cuando estamos
fuertes, firmes, espirituales, pero la Escritura nos dice lo contrario: “El
Señor está cerca de los quebrantados de corazón” (Salmo
34:18). Cerca, no lejos, no ocupado en otros asuntos, no mirando desde arriba, El
esta simplemente cerca de nosotros.
Quizá hoy te preguntas por qué duele tanto, por qué te
sientes tan vacío, por qué parece que nadie entiende lo que estás viviendo. Y
en medio de ese silencio, Dios te susurra con ternura: “Yo sí te entiendo.
Yo sí te veo. Yo sí te sostengo.”
Su compasión no es una mera teoría, es presencia, es
compañía, es descanso para el alma cansada. Y esa misma compasión que recibes…
también te invita (debe motivarnos y movernos) a mirar a otros con ojos nuevos
(rebosantes de esa misma compasión que hemos recibido de parte de nuestro Dios).
No desde la crítica, no desde la distancia, sino desde la ternura que tú mismo
has necesitado tantas veces (y que hemos recibido de nuestro Dios).
“Sed misericordiosos, así como vuestro Padre es
misericordioso” (Lucas 6:36).
Esta frase, no es una orden fría, es una linda invitación a reflejar y a dar de
lo que ya has recibido.
La invitación de hoy se centra en que identifiquemos los
momentos en que Dios ha tenido compasión de nosotros, y que tengamos la
certeza de que Él lo hará hoy, una vez más; con esto en mente, salgamos a dar a
los demás de lo que hemos recibido de parte de Dios.
Preguntas para reflexionar hoy
Ø ¿En
qué parte de mi vida necesito sentir la compasión de Dios ahora mismo?
Ø ¿Qué
heridas estoy tratando de esconder, que Dios quiere abrazar?
Ø ¿A
quién puedo mirar hoy con la misma ternura con la que Dios me mira?
Ø ¿Qué
me impide recibir Su compasión sin sentir culpa o vergüenza?
Dios te bendiga, recuerda que todavía hay Oloracielo.
Oración para hoy:
“Señor mi Dios… aquí estoy, cansado y necesitado.
Muéstrame Tu compasión una vez más, abrázame en lo que no entiendo, Sostén lo que ya no puedo sostener con mis
propias fuerzas, y enséñame a mirar a otros con el mismo amor con el que Tú me
miras. Hoy te entrego mis pensamientos, mis palabras y mis acciones, permíteme mostrar
tu amor.”
Blog: www.oloracielo.blogspot.com
Autora: Elisa Pimentel
No hay comentarios:
Publicar un comentario