martes, 11 de noviembre de 2025

No siento el perdón de Dios en mi vida….



Hablar del perdón de Dios para el ser humano es hablar del corazón mismo del Evangelio, de la esencia de Su amor y de la razón por la que tenemos vida y esperanza. Es una verdad que transforma, libera y sana; aunque a veces no sintamos ese perdón que tanto necesitamos. Pero ¿cómo saber si realmente Dios me ha perdonado?

Quiero que sepas, desde el principio, que el perdón de Dios no es una teoría lejana, no es un sentimiento de un momento, no es una emoción momentánea, sino una realidad palpable y personal para cada uno de Sus hijos. Él te ofrece un perdón completo, incondicional y eterno, sin reservas ni fecha de caducidad.

¿Qué debo saber sobre el perdón de Dios? Aquí te comparto algunas verdades bíblicas:

1. Su Perdón es Abundante y Completo:

Dios no perdona a medias. Cuando Él perdona, lo hace de manera total y exhaustiva. No hay pecado demasiado grande o demasiado pequeño que Su gracia no pueda cubrir.

"Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar." Isaías 55:7

"Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones." Salmo 103:12


Imagina la distancia entre el oriente y el occidente; es infinita. Así de lejos Dios aleja tus pecados de ti.

2. Su Perdón se Fundamenta en el Sacrificio de Cristo:

El perdón de Dios no es simplemente pasar por alto el pecado. Es una justicia satisfecha por el sacrificio perfecto de Jesucristo en la cruz. Él pagó el precio por tus pecados, para que tú pudieras ser perdonado.

"en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia," (Efesios 1:7)

"el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados." (Colosenses 1:13-14)

Es por la sangre de Jesús que tenemos acceso a este perdón inmerecido.

3. Él Olvida Tus Pecados y No Los Recuerda Más:

Una de las verdades más asombrosas del perdón de Dios es que, una vez perdonados, Él elige no recordar más tus pecados. No los guarda en un registro para sacarlos a relucir después.

"Porque seré propicio a sus injusticias, Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades." (Hebreos 8:12)

"¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados." (Miqueas 7:18-19)

¡Imagina eso! Tus pecados son echados al fondo del mar, en el olvido divino.

4. El Camino al Perdón es la Confesión y el Arrepentimiento:

Dios es fiel y justo para perdonar cuando nos acercamos a Él con un corazón contrito y sincero, reconociendo nuestras faltas.

"Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad." (1 Juan 1:9)

"Así que, arrepentíos y convertíos, para que vuestros pecados sean borrados, para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio;" (Hechos 3:19)

Confesar no es solo admitir, sino también volverse del pecado y hacia Dios.

5. No Hay Condenación Para Ti en Cristo:

Si has puesto tu fe en Jesús y has recibido Su perdón, ya no hay condenación sobre tu vida. Eres libre.

"Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu." (Romanos 8:1)

 

Amado hermano/a, no importa lo que hayas hecho, no importa cuán grande sientas que es tu carga. La Biblia nos asegura que el amor de Dios es más grande que cualquier pecado, y Su perdón está disponible para ti hoy mismo. No vivas bajo la sombra de la culpa o la vergüenza, porque Cristo ya pagó el precio. Recibe Su perdón con un corazón agradecido y camina en la libertad que Él te ha dado.

Oración del día:

"Amado Padre celestial, hoy me acerco a Ti con un corazón humilde y agradecido. Reconozco mis pecados y te pido perdón por ellos. Gracias, Señor Jesús, por derramar Tu sangre en la cruz para que yo pudiera ser perdonado. Acepto Tu perdón completo y eterno, y te pido que limpies mi corazón de toda culpa y vergüenza. Ayúdame a vivir cada día en la libertad y la gracia que me has dado. En Tu nombre, Jesús, Amén."

Pensamiento Positivo:

Recuerda, querido hermano/a: El perdón de Dios no es solo un acto, es una promesa viva que te renueva cada día. No hay error que pueda separarte de Su amor, ni pecado que Su gracia no pueda cubrir. Eres amado, perdonado y completamente aceptado en Cristo. Camina hoy con la cabeza en alto, sabiendo que eres una nueva creación, libre para vivir una vida plena y con propósito en Él.


miércoles, 5 de noviembre de 2025

La envidia... ¿Qué hacer con ella?

 



Mis queridos hermanos/as!, el tema de hoy es de vital importancia, aunque es un poco doloroso y complicado para entenderlo, dada la necesidad de reconocimiento previo que debemos hacer para poder trabajar en ello; La envidia es una emoción poderosa y destructiva que, si no se maneja a la luz de la Palabra de Dios, puede corroer el alma y dañar nuestras relaciones. La Biblia es muy clara al respecto, y nos ofrece tanto advertencias como el camino para superarla.

¿Qué es la Envidia según la Biblia?

La envidia es más que simplemente desear lo que otro tiene. Es un sentimiento de descontento o pesar por el bien ajeno, a menudo acompañado de un deseo de poseerlo o, peor aún, de que el otro lo pierda. Es una emoción que se regocija en la desgracia ajena y se entristece con el éxito del prójimo. La Biblia la clasifica como una de las "obras de la carne".

Gálatas 5:19-21:

"Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios."

Aquí vemos que la envidia no es un pecado menor; está en la misma lista que pecados graves como el homicidio y la idolatría, porque su raíz es la misma: el egoísmo y la falta de amor.

Según la psicología: La envidia es una forma de experimentar una emoción negativa (furia, resentimiento, cólera, exasperación, indignación, fastidio, irritabilidad, hostilidad, pesar, melancolía, pesimismo, pena, autocompasión, abatimiento, desesperación) que se transforma en sentimientos y luego en pensamientos displacenteros. Hay quienes consideran a la envidia como un rasgo de personalidad (Taylor, 1988). Además, es definida como un sentimiento de displacer, de disgusto, por la alegría del otro. “El malhumorado y contraído, el amargado, no puede sufrir la risa del que está alegre y satisfecho, porque envidia en el fondo un sentimiento del que él es incapaz”. (Dorsch, 1994) (tomado de la página: https://www.psicoactiva.com/autor/barrera/). 

Por esto los seres humanos somos capaces de envidiar la alegría, la felicidad, el placer, las cualidades, los bienes, las metas de otra persona, las personas que le rodean, las condiciones de trabajo, su apariencia, su espiritualidad, su ropa, su estado de salud, su dinero, el amor que le tienen, sus habilidades sociales, su suerte. Esto lo hace aún más peligrosa.

Los Peligros y Consecuencias de la Envidia:

La Palabra de Dios nos advierte repetidamente sobre el poder destructivo de la envidia:

  1. Destruye la Paz Interior y la Salud Física:
    Proverbios 14:30:

"El corazón apacible es vida de la carne; Mas la envidia es carcoma de los huesos."
La envidia carcome por dentro, robando la alegría, la paz y afectando incluso nuestra salud.

  1. Genera Contiendas y Todo Tipo de Mal:
    Santiago 3:14-16:

"Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestros corazones, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay envidia y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa."
La envidia es la semilla de muchos conflictos y males en la sociedad y en la iglesia.

  1. Es Cruel y Despiadada:
    Proverbios 27:4:

"Cruel es la ira, e impetuoso el furor; Mas ¿quién podrá sostenerse delante de la envidia?"
La envidia puede ser más implacable y difícil de apaciguar que la ira misma.

  1. Cegó a Personajes Bíblicos:

ü  Caín envidió a Abel y lo asesinó (Génesis 4).

ü  Los hermanos de José lo envidiaron y lo vendieron como esclavo (Génesis 37).

ü  El rey Saúl envidió a David y buscó matarlo (1 Samuel 18).

ü  Los líderes religiosos envidiaron a Jesús por Su popularidad y milagros, lo que los llevó a conspirar contra Él (Mateo 27:18).

Ahora bien, ¿Cómo Combatir y Vencer la Envidia?

La Biblia no solo nos advierte, sino que también nos da las herramientas que necesitamos para superar esta obra tan peligrosa de la carne:

  1. Cultivar el Amor Genuino (Ágape):
    El amor es el antídoto directo de la envidia. El amor verdadero se goza con el bien del prójimo.

"El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;" 1 Corintios 13:4

  1. Regocijarse con los que se Regocijan:
    En lugar de sentir pesar por el éxito de otros, somos llamados a celebrar con ellos.

"Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.", Romanos 12:15

  1. Contentamiento y Gratitud:
    Aprender a estar satisfechos con lo que Dios nos ha dado y agradecer por nuestras propias bendiciones. 

"No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación;", Filipenses 4:11

"Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento;", 1 Timoteo 6:6

  1. Humildad y Reconocimiento de la Soberanía de Dios:
    Entender que todo lo que tenemos y somos proviene de Dios, y que Él distribuye Sus dones y bendiciones según Su perfecta voluntad. No hay lugar para comparaciones cuando reconocemos que somos hechura Suya, únicos y con un propósito específico.

"Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?", 1Corinrios 4:7

  1. Mirar a Cristo y Su Ejemplo:
    Jesús, siendo Dios, se despojó de Sí mismo y tomó forma de siervo. Él nunca envidió a nadie, sino que siempre buscó el bien de los demás. Cuando nuestros ojos están fijos en Él, nuestros deseos cambian.

"Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a sí mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús…", Filipenses 2:3-5

Oración del día: "Amado Padre celestial, reconozco que la envidia es una obra de la carne que daña mi corazón y mis relaciones. Te pido perdón si he permitido que este sentimiento se anide en mí. Por el poder de Tu Espíritu Santo, ayúdame a arrancar de raíz toda envidia, celos y contención. Llena mi corazón de Tu amor ágape, de gratitud y de contentamiento. Que pueda gozarme con el bien de mis hermanos y hermanas, y que mi vida refleje la humildad y el amor de Cristo. En el nombre de Jesús, Amén."

Pensamiento Positivo:

Recuerda, amigo/a: Dios te ha creado de manera única, con dones, talentos y un propósito específico que nadie más puede cumplir. No hay necesidad de compararte ni de envidiar lo que otros tienen, porque en Cristo, tú eres completo y tienes todo lo que necesitas para vivir una vida abundante y glorificarle. ¡Celebra la bondad de Dios en tu propia vida y en la vida de los demás, y encontrarás una libertad y una alegría que la envidia nunca podrá robarte!, y disfruta de la vida porque todavía hay Oloracielo.

 


martes, 4 de noviembre de 2025

¿Qué debo hacer con las personas que son malas conmigo?

 


Ser buenos con personas que no son tan buenas con nosotros es un reto total, ya que vivimos en la carne, y los deseos de la carne se contraponen a los deseos del Espíritu de Dios que debe habitar en nosotros como cristianos. Es una de las pruebas más grandes para nuestra fe y nuestro carácter, pero la buena noticia es que la Biblia nos da una guía clara y poderosa sobre cómo debemos responder cuando somos tratados injustamente o cuando las personas son "malas" con nosotros.

En estas circunstancias es natural sentir dolor, frustración o incluso ira cuando nos hieren. Sin embargo, como seguidores de Cristo, somos llamados a un estándar más alto, a un camino que refleja el amor y la gracia de nuestro Salvador.

Aquí te comparto algunas orientaciones basadas en la Palabra de Dios que podrían ayudarnos a mejorar nuestras relaciones interpersonales:

Amar a Nuestros Enemigos y Orar por Ellos:

Esta es quizás la enseñanza más radical de Jesús y el corazón de cómo debemos responder. No es fácil, pero es el camino que Él mismo nos mostró.

"Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;" (Mateo 5:44).

"Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian." (Lucas 6:27-28).

Esto significa que nuestra respuesta no debe ser la misma que la del mundo. En lugar de buscar venganza o devolver el mal, somos llamados a responder con amor, bendición y oración. La oración por quien nos hace daño puede transformar nuestro propio corazón y, a veces, también el suyo.

No Devolver Mal por Mal; Vencer el Mal con el Bien:

La tentación es responder de la misma manera que somos tratados, pero la Biblia nos exhorta a romper ese ciclo de negatividad con actos de bondad.

"No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, tened paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal." (Romanos 12:17-21).

Este pasaje es increíblemente poderoso. Nos enseña a dejar la venganza en manos de Dios, quien es justo. Además, nos anima a hacer el bien a quienes nos lastiman, lo cual puede generar un cambio en ellos (las "ascuas de fuego" pueden referirse a la vergüenza o al arrepentimiento que pueden sentir).

Perdonar como Cristo nos Perdonó:

El perdón es una piedra angular de nuestra fe. Perdonar no significa condonar la acción, sino liberar a la persona de la deuda que nos debía y, más importante aún, liberarnos a nosotros mismos de la amargura y el resentimiento.

"Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo." (Efesios 4:32).

"soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros." (Colosenses 3:13).

El perdón es un acto de obediencia a Dios, de liberación y un regalo para nuestra propia paz interior.

Poner Nuestra Confianza en Dios, No en la Venganza Propia:

Cuando somos heridos, es natural querer justicia. Pero la Biblia nos recuerda que Dios es el Juez justo y Él se encargará de todo.

"quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente;" (1 Pedro 2:23).

Jesús es nuestro ejemplo supremo. Él sufrió injustamente, pero no buscó venganza. En cambio, confió Su causa al Padre. Nosotros también debemos seguir su ejemplo y hacer lo mismo.

Mantener la Paz y la Sabiduría:

Aunque somos llamados a amar y perdonar, esto no significa que debamos ponernos en situaciones de abuso continuo o ser ingenuos. A veces, la sabiduría implica establecer límites saludables o incluso distanciarse de relaciones tóxicas, siempre con una actitud de amor y sin rencor.

"La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor." (Proverbios 15:1).

"He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas." (Mateo 10:16).

La prudencia nos permite protegernos y actuar de manera que honre a Dios, sin caer en la trampa de la amargura o la retaliación.

 

Oración del día:

"Amado Padre celestial, hoy te presento mi corazón herido por las acciones de otros. Reconozco que es difícil amar a quienes me hacen daño y perdonar a quienes me ofenden. Te pido, Señor, que me des Tu amor sobrenatural para amar a mis enemigos, Tu gracia para bendecir a quienes me maldicen y Tu poder para orar por quienes me persiguen. Ayúdame a no pagar mal por mal, sino a vencer el mal con el bien, confiando en que Tú eres el Juez justo. Sana mi corazón y lléname de Tu paz. En el nombre de Jesús, Amén."

Pensamiento Positivo:

Recuerda, querido hermano/a: Cuando eliges responder con amor, perdón y bondad frente a la maldad, no solo estás honrando a Dios, sino que también estás protegiendo tu propio corazón de la amargura y la oscuridad. Eres un reflejo de la luz de Cristo en un mundo que desesperadamente necesita ver Su gracia. ¡Tu respuesta puede ser la semilla de un milagro!, Recuérdales que todavía hay Oloracielo.

 


lunes, 3 de noviembre de 2025

La Oportunidad de un Nuevo Comienzo (Redención y Gracia).

 


Hablar de las oportunidades que Dios nos da y resaltar Su bondad es sumergirnos en el corazón mismo de Su carácter. Es una verdad que nos llena de esperanza y gratitud, porque nuestro Dios no solo es bueno, sino que es activamente bueno, siempre obrando a nuestro favor y presentándonos caminos de bendición, crecimiento y redención.

Es fácil, a veces, pasar por alto estas oportunidades en medio de la rutina o las dificultades, pero cuando abrimos nuestros ojos espirituales, podemos ver Su mano en cada aspecto de nuestra vida. Hablemos hoy de cómo estas oportunidades diarias que Dios nos regala revelan Su infinita bondad:

Lo primero que debemos entender es que Dios nos da una oportunidad más (un nuevo comienzo) por su Redención y por su Gracia; Esta es, quizás, la más grande de todas las oportunidades. Dios, en Su inmenso amor, nos ofrece una nueva vida en Cristo, perdonando nuestros pecados y dándonos la oportunidad de empezar de nuevo, sin importar nuestro pasado.

En el libro de Lamentaciones 3:22-23 (RV 1960) podemos leer lo siguiente:

"Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad."

Otra promesa hermosa y poderosa que debemos estudiar y en la cual debemos tener fe es la escrita en el libro de 2 Corintios 5:17 (RV 1960):

"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas."

Cada día es una nueva oportunidad para acercarnos a Él, para arrepentirnos, para aprender y para crecer. Su gracia es inagotable. Aprendamos también a perdonarnos y démonos la oportunidad de recibir el perdón y amor de Cristo hoy.

Oración del día: "Amado Padre celestial, te doy gracias hoy por Tu infinita bondad y por todas las maravillosas oportunidades que me das cada día. Abre mis ojos para ver Tu mano en mi vida, en mis desafíos y en cada persona que encuentro. Ayúdame a aprovechar cada oportunidad para crecer, para servir y para glorificar Tu nombre. Que mi vida sea un reflejo de Tu amor y fidelidad. En el nombre de Jesús, Amén."

Pensamiento Positivo:

Recuerda, mi querido/a: Nuestro Dios es un Dios de segundas, terceras y milésimas oportunidades. Su amor y Su fidelidad son tan vastos como el universo. No hay error que Él no pueda perdonar, ni situación que no pueda redimir. Mantén tu corazón abierto y tus ojos puestos en Él, porque Su bondad te persigue, y cada nuevo amanecer trae consigo nuevas oportunidades de experimentar Su gracia y Su poder transformador. Recuerda que todavía hay Oloracielo.

 


“Cuando Dios ya me perdonó, ¿por qué yo no?”

  Hay días en los que el corazón recuerda cosas que ya deberían haber quedado atrás. Errores, decisiones, palabras dichas o silencios guarda...