martes, 15 de septiembre de 2026

Volver a nuestro Dios.

 


“Tú, pues, vuélvete a tu Dios; guarda misericordia y juicio, y en tu Dios confía siempre.”
Oseas 12:6

A veces creemos que para volver a Dios necesitamos hacer grandes cambios, encontrar las palabras correctas o presentarnos delante de Él con una vida completamente ordenada.

Pero el mensaje de hoy, extraído del libro de Oseas, es sencillo y profundo: “Vuélvete a tu Dios”; me gusta mucho la Nueva versión internacional que dice “Pero tu debes volverte a tu Dios, practicar el amor y la justicia, y confiar siempre en El”, aquí hay un llamado especial, nos dice “debes volverte a tu Dios…” que es el énfasis del mensaje de hoy.  

Ese llamado nos invita a tomar acción y reorientar nuestra mirada hacia El; volver a aquel desde el principio nos ha amado, perdonado y que tiene listo un plan de salvación para nosotros.

Sin embargo, volver a Dios también significa aprender nuevamente a vivir como Él desea que vivamos: practicando la misericordia, actuando con justicia y confiando en Él siempre; tres elementos importantes en la relación de amor que Dios quiere tener con nosotros día tras día.

Porque no basta con conocer su Palabra si nuestro corazón permanece lejos de su amor. No basta con hablar de fe si nuestras decisiones no reflejan al Dios en quien decimos confiar.

Hoy, el Señor nos está llamando a regresar a Él, a revisar nuestro corazón y a permitir que su presencia vuelva a ocupar el centro de nuestra vida.

Quizás has estado cansado, angustiado, estresado, por cosas que ni siquiera puedes identificar. Quizás has perdido la confianza en Dios y en ti mismo. Quizás sientes que ya no tienes el mismo fervor de antes, y por eso has decidido alejarte.

Pero hoy, querido hermano y amigo, quiero decirte que, aun así, podemos (y debemos) volver a los brazos de nuestro Dios, Él espera por ti con el mismo amor que cuando en el principio creó los cielos y la tierra y la preparo para que habitáramos en ella.

Dios sigue siendo Dios y sigue amándonos. Su amor no ha cambiado. Su invitación permanece abierta. Vuélvete a Él, practica la misericordia y la justicia. Confía siempre.

Y mientras vuelves, descubrirás que nunca dejaste de estar en el alcance de su amor.

Reto del día: 

Aparta unos minutos para estar a solas con Dios y pregúntale con sinceridad: “Señor, ¿qué ha ocupado en mi corazón el lugar que solo te pertenece a ti?”

Después de orar, elige una acción concreta que te ayude a volver a Él: retomar la oración, estudiar su Palabra, pedir perdón, practicar la misericordia o confiarle una preocupación que has estado cargando.

Oración del día: 

Señor, hoy quiero volver a ti. Ayúdame a apartar todo aquello que ha ocupado tu lugar en mi corazón. Enséñame a vivir con misericordia, justicia y confianza. Que mi fe no sea solamente palabras, sino una vida que refleje tu carácter, tu misericordia, tu justicia y, sobre todo, tu amor. En el nombre de Jesucristo, Amén.

Hoy no se trata solamente de acercarnos a Dios con palabras, sino de demostrarle con nuestras decisiones que deseamos volver a caminar con Él. 

Recuerda, todavía hay Oloracielo.

Elisa Pimentel


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