viernes, 25 de septiembre de 2026

Mientras esperamos lo que Dios prometió...

 



“Ahora, pues, así dice el Señor de los Ejércitos: ‘Reflexionen sobre su proceder’.”
Hageo 1:5, NVI

Hay momentos en los que necesitamos detenernos y hacernos una pregunta que puede cambiar nuestra manera de vivir: ¿Hacia dónde estamos llevando nuestra vida?

Cuando Dios habló por medio del profeta Hageo, llamó a su pueblo a mirar con atención sus propios caminos. La NVI dice: “Reflexionen sobre su proceder”, mientras que la King James conserva una expresión muy directa: “Consider your ways”, “consideren sus caminos”. El llamado se repite en el mismo capítulo.

No era simplemente una invitación a pensar. Era un llamado a detenerse, examinar sus prioridades y reconocer qué lugar estaba ocupando Dios en sus vidas. ¿No necesitamos nosotros hacer lo mismo hoy?

Vivimos en un mundo que cambia rápidamente. Hay acontecimientos que nos hacen recordar que este mundo no permanecerá para siempre y que las promesas de Dios siguen avanzando hacia su cumplimiento.

Pero la profecía no fue dada para llenarnos de miedo. Fue dada también para despertarnos.

Hageo habla de un tiempo en que Dios sacudirá los cielos y la tierra. Sin embargo, antes de hablar de esa sacudida, Dios recuerda a su pueblo una verdad mucho más importante: “Mi Espíritu permanece entre ustedes. No tengan miedo.” Hageo 2:5, NVI. Qué hermoso equilibrio.

Despiertos, pero sin temor.
Atentos, pero sin ansiedad.
Conscientes del tiempo, pero confiados en Dios.

Mientras esperamos lo que Dios prometió, deberíamos preguntarnos: ¿Cómo estoy viviendo mientras espero?

¿Está Cristo ocupando un lugar real en mi corazón?

¿Mis decisiones reflejan la esperanza que digo tener?

¿Estoy tan ocupado construyendo mi presente que he dejado de pensar en la eternidad?

La Biblia no nos llama a vivir obsesionados con las señales ni a intentar determinar aquello que Dios no nos ha revelado. Simplemente nos llama a permanecer cerca de Él.

Por eso el mensaje de Hageo sigue siendo tan actual, como en el momento que se escribió: “Consideren sus caminos.”

No para señalar a otros, sino para permitir que Dios examine nuestro propio corazón.

No para vivir con ansiedad por el futuro, sino para caminar hoy con Aquel que tiene el futuro en sus manos.

No para correr desesperadamente detrás de las señales, sino para correr hacia Cristo.

Porque mientras esperamos lo que Dios prometió, tenemos una certeza:

Su Espíritu permanece.
Su Palabra permanece.
Sus promesas permanecen.

Y llegará el día en que todo lo que Dios ha dicho se cumplirá, fielmente. Por eso, la invitación de hoy es a detenernos, mirar nuestro camino, reflexionar en él y volver nuestro corazón a Cristo.

Preguntas para reflexionar:

Si hoy estuviera cara a cara con Dios: ¿qué encontraría en mi corazón?

Reto de hoy:

Aparta unos minutos, sin teléfono y sin distracciones, y pregúntale sinceramente a Dios:

“Señor, muéstrame hacia dónde estoy llevando mi vida y qué necesitas transformar en mí.”

Después, guarda silencio y escucha su voz.

Mientras esperamos sus promesas, permanezcamos cerca de Aquel que prometió estar con nosotros todos los días y hasta el fin del mundo.

Oración del día:

Bendito Dios de amor y misericordia, que has prometido estar conmigo todos los días, ayúdame a identificar todo aquello que me está impidiendo mantener mi mirada fija en ti; ayúdame a reconocer lo que tengo que entregarte para que puedas transformarme; Y gracias por darme hoy una nueva oportunidad para acercarme más a tu presencia. En el nombre de Jesucristo, Amen.

Recuerda que todavía hay Oloracielo!


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