“Aunque la visión tardará aún
por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare,
espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.”
Habacuc 2:3
Habacuc comenzó su oración con una
pregunta que quizá nosotros también hemos hecho alguna vez:
“¿Hasta cuándo, oh Jehová,
clamaré, y no oirás?” (Habacuc 1:2).
El profeta miraba a su alrededor y
veía violencia, injusticia, opresión y maldad. Y no entendía por qué Dios
parecía guardar silencio.
¿Te resulta familiar?
Vivimos en tiempos en los que
también podemos mirar a nuestro alrededor y preguntarnos: ¿Hasta cuándo, Señor?
¿Cuándo terminará tanta injusticia? ¿Cuándo intervendrás?
Pero Dios le mostró a Habacuc algo
que nosotros necesitamos recordar: el silencio de Dios no significa ausencia de
Dios.
“Jehová está en su santo templo;
calle delante de él toda la tierra” (Habacuc 2:20).
Dios sigue en su trono.
Aunque nuestros ojos no puedan ver
lo que Él está haciendo, su Palabra permanece firme. Lo que Dios ha dicho
tendrá cumplimiento. Puede parecer que tarda, pero Dios nunca llega tarde.
Y en medio de esa espera
encontramos una de las declaraciones más importantes de toda la Escritura:
“Mas el justo por su fe vivirá”
(Habacuc 2:4).
La fe no significa entender todo
lo que sucede. Significa seguir confiando cuando todavía no tenemos respuestas.
Habacuc comenzó reclamando y
terminó adorando.
Al final del libro todavía había
dificultades. No habían desaparecido los problemas. Sin embargo, el profeta
pudo decir:
“Aunque la higuera no florezca,
ni en las vides haya frutos... con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré
en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza” (Habacuc
3:17-19).
¡Qué transformación!
El hombre que comenzó preguntando “¿Hasta
cuándo?” terminó diciendo “con todo, yo me alegraré”.
Quizá hoy nosotros también estamos
esperando respuestas. Tal vez hay cosas que no comprendemos y situaciones que
parecen prolongarse demasiado.
La invitación de hoy es a recordar
que nuestra esperanza no debe estar en si las circunstancias son favorables o
no para nosotros. Nuestra esperanza debe estar en Aquel que permanece y permanecerá
fiel aun cuando las circunstancias cambien.
Su Palabra se cumplirá, lo que Él
dijo de nosotros será y se hará; Y mientras esperamos, Dios nos llama a vivir
por fe. No porque todo esté bien, sino porque Él sigue siendo Dios.
Para reflexionar
¿Estoy permitiendo que lo que veo
a mi alrededor debilite mi confianza en lo que Dios ha dicho?; Quizá hoy no
necesitamos entenderlo todo; Quizá necesitamos volver a recordar:
“Jehová el Señor es mi fortaleza.”
Reto de hoy
Cuando algo te haga pensar que
Dios tarda demasiado, en lugar de alimentar la ansiedad, detente y ora:
“Señor, no entiendo lo que estás
haciendo, pero confío en quién eres. Ayúdame a vivir por fe mientras espero en
Ti.”
Dios no ha perdido el control. Su
Palabra permanece para siempre. Aprendamos a esperar en Él.
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