martes, 9 de junio de 2026

Cuando las amistades moldean el destino: una reflexión sobre las malas compañías y nuestros adolescentes.

 


Vivimos en una época en la que nuestros adolescentes están expuestos a múltiples influencias. Las redes sociales, la cultura digital y el deseo natural de pertenecer a un grupo hacen que las amistades ocupen un lugar cada vez más importante en sus vidas. Como padres, educadores y creyentes, solemos preocuparnos por las decisiones que toman nuestros jóvenes, sin embargo, detrás de muchas de esas decisiones existe una realidad que la Biblia señaló hace siglos, advirtiéndonos sobre algo tan sencillo como que las compañías tienen el poder de moldear el carácter.

El apóstol Pablo escribió una advertencia que sigue siendo sorprendentemente actual: "No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres" (1 Corintios 15:33), y aunque el contexto original se relacionaba con falsas enseñanzas que estaban afectando a la iglesia de Corinto, el principio sigue siendo válido: aquello que escuchamos constantemente y las personas con quienes compartimos de manera habitual terminan influyendo en nuestra forma de pensar y actuar.

Resulta interesante observar que lo que la Palabra de Dios ha enseñado durante siglos hoy también encuentra respaldo en diversas investigaciones científicas sobre el comportamiento humano, ya que la ciencia moderna ha llegado a conclusiones similares con investigaciones recientes sobre el desarrollo adolescente, esos resultados muestran que los jóvenes son especialmente sensibles a la influencia de sus pares durante el proceso de construcción de su identidad y toma de decisiones (Allen, 2024). Esta influencia puede afectar aspectos relacionados con el rendimiento académico, la autoestima y la adopción de conductas de riesgo.

Un metaanálisis reciente sobre influencia de pares encontró evidencia consistente de que los comportamientos de los amigos pueden influir significativamente en las decisiones de nuestros adolescentes. Asimismo, investigaciones publicadas en revistas especializadas señalan que la influencia de los compañeros puede favorecer tanto conductas saludables como conductas de riesgo, dependiendo de los valores predominantes dentro del grupo. (Allen, 2024; Meehan et al., 2024).

Esto debe llevarnos a una reflexión profunda, entendiendo que las malas compañías rara vez aparecen de forma evidente; no llegan anunciando “peligro”, sino disfrazadas de aceptación, diversión o popularidad. Poco a poco van normalizando comportamientos que antes parecían incorrectos, pero que ahora se han vuelto tendencia y llegan poco a poco a normalizar lo que antes parecían incorrecto y tristemente terminan siendo parte de nuestra vida cotidiana. Lo preocupante es que el cambio, muchas veces, suele ser imperceptible y gradual; por lo que el adolescente puede no percibirlo.

Interesantemente la Biblia ofrece numerosos ejemplos de este fenómeno, por ejemplo, Salomón advirtió: "El que anda con sabios, sabio será; más el que se junta con necios será quebrantado" (Proverbios 13:20). Observemos que el texto no dice que la persona adopta inmediatamente la conducta de sus amigos. Habla de un proceso. Caminar con sabios conduce a la sabiduría. Caminar con necios conduce (inevitablemente) al deterioro tanto físico como espiritual. La dirección de nuestras relaciones termina convirtiéndose en la dirección de nuestra vida.

Sin embargo, este mensaje no debe interpretarse como una invitación al aislamiento, ni tampoco un llamado a no utilizar los medios ni herramientas digitales que actualmente tenemos. Por el contrario, creo en el buen uso, ético y responsable de todos estos instrumentos que pueden llegar a ser de mucha bendición para miles de personas.

Adicional a todo esto, existen también estudios recientes que muestran que las amistades saludables son fundamentales para el bienestar emocional del ser humano, el desarrollo social y la autoestima. Avalando con esto que el objetivo de este mensaje no es alejarlos de toda relación, sino ayudarlos a construir vínculos que fortalezcan sus valores y su propósito, así como a aprender a administrar los recursos que tenemos a nuestra disposición.

Como familias cristianas y adultos responsables, tenemos la responsabilidad de enseñar a nuestros jóvenes a discernir, a elegir “bien” y a ser responsables de sus acciones. No basta con decirles qué amistades evitar; necesitamos hoy más que nunca ayudarles a identificar qué características hacen valiosa una amistad, como por ejemplo el respeto, la honestidad, la responsabilidad, la empatía y, sobre todo, el temor de Dios.

Los adolescentes necesitan comprender y ser conscientes de que las personas que deben influir en ellos no son necesariamente (o no deberían ser) quienes hablan más fuerte, ni los que tienen más like’s en las redes sociales sino aquellas con quienes pasan más tiempo (por eso necesitamos tiempo de calidad con ellos). Por eso resulta tan importante cultivar espacios donde puedan relacionarse con modelos positivos: familiares comprometidos, inspiradores, líderes cristianos con fundamentos y principios solidos en Dios, mentores y amigos que les inspiren a crecer en todas las áreas de sus vidas.

Preguntas para meditar:

Quizás la pregunta no sea solamente: "¿Quiénes son sus amigos?", sino también: "¿Quién o qué está formando su carácter?". Porque, al final, las compañías no solo acompañan en el camino, muchas veces ayudan a determinar el destino.

Oración del día:

Señor mi Dios, te entrego mis debilidades y mis capacidades para que las moldees con tu sabiduría, misericordia y amor, y me permitas poder instruir (a mis hijos y a todo niño o adolescente que se acerque a mi) en tus caminos; ayúdame a orientarlos de tal manera que puedan proteger su mente, carácter y comportamiento. Nuestra sociedad necesita adultos saludables y responsables, no solo físicamente, sino también espiritualmente; ayúdanos a contribuir con tu causa. En el nombre de Jesucristo. Amen.

 

Autora: Elisa Pimentel
Blog:
Oloracielo.blogspot.com

YouTube: https://www.youtube.com/@oloracielord

créditos y fuentes consultadas

Santa Biblia. (1960). Reina-Valera 1960.

Allen, J. P. (2024). Rethinking Peer Influence and Risk Taking. Development and Psychopathology.

Meehan, Z. M., et al. (2024). Susceptibility to peer influence in adolescents: Associations between psychophysiology and behavior. Development and Psychopathology.

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Cuando las amistades moldean el destino: una reflexión sobre las malas compañías y nuestros adolescentes.

  Vivimos en una época en la que nuestros adolescentes están expuestos a múltiples influencias. Las redes sociales, la cultura digital y el ...