lunes, 29 de octubre de 2018
¿Piensas que tu problema es la falta de dinero, o de empleo, o de oportunidades, cuando en realidad es la falta de carácter? ¿Puede ser que pasemos por la vida lamentándonos y echando la culpa de nuestros errores a todo el mundo, sin reconocer que está en el propio corazón?
Jesús no cura solamente la superficialidad de lo que se ve. El va a las profundidades ocultas de los traumas y complejos que cargamos en la vida. Él puede curarte, si tú así lo deseas.
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