Desastres naturales, guerras y disturbios pueden afectarnos a todos, pero no pueden controlar el corazón del creyente. Deje que su esperanza descanse solo en Cristo. Solo al encontrar seguridad en los brazos del Dios todopoderoso, podemos soportar los tiempos de incertidumbre.
Aferrémonos al Dios de nuestra salvación!!!
martes, 11 de septiembre de 2018
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